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viernes, 20 de septiembre de 2024

Dominique Pélicot no es un monstruo

 


Artículo de Silvia Cosio, Público, 20 de septiembre de 2024.

Foto: Público, 20 de septiembre de 2024.

A lo largo de mi vida he participado en dos campañas electorales y lo más complicado fue, aparte de sobrellevar el ego de algunos candidatos, aprender a equilibrar con un discurso matizado el tono mitinero que se espera de toda campaña. Lo sencillo y cómodo es apelar a los tuyos, tirar de los greatest hits y conseguir el aplauso entusiasmado en el mítin, pero el quid de una elección está en ganarte a la mayoría y no solo a los ya convencidos. Así que al final no queda más remedio que  aprender a matizar propuestas, a modular el lenguaje, a explicar lo que se quiere decir, a tratar de no asustar o evitar caer en polémicas que te arrastren a discusiones viciadas de antemano. Con el feminismo pasa lo mismo: que muchos de  los eslóganes que desde dentro se interpretan a la perfección parecen sonar desafinados o chirriantes para quienes no estén acostumbrados a su melodía. Y entonces volvemos a resucitar viejas discusiones vacías de contenido o ya agotadas en las que la pedagogía y las explicaciones se pierden entre tantos golpes de pecho y not all men.

No voy a negar que cuando escucho expresiones del tipo "los hombres son violadores en potencia" me pongo tensa, no porque me parezca que esta expresión no sea correcta o o descriptiva, sino porque me parece que necesita ser matizada y explicada con calma, sobre todo cuando se dice algo tan contundente y descontextualizado en la esfera pública, especialmente en un programa de televisión donde priman los gritos y los zascas y corres el riesgo de que frases de este tipo se vuelvan como un boomerang contra nosotras. Y ya tienes la polémica de la semana montada donde los argumentos se replican con victimismo y nadie parece querer escuchar ni aprender porque es mucho más viral y popular hacerse el ofendido o lanzar un tuit ingenioso. Mirad, estoy escribiendo estas líneas y al mismo tiempo estoy cayendo en la contradicción, pues en mi cabeza no paro de repetirme que estoy (estamos) harta(s) de tener que educar a los demás, y me pregunto que por qué tenemos que estar siempre explicándonos, matizando y haciendo pedagogía. Pues porque en eso precisamente se basa el cambio social, en aprender. Y para aprender alguien tiene que enseñar.

La expresión "los hombres son violadores en potencia" lo dice todo y a la vez no dice nada. Es un eslogan pegadizo y vacío de significado que se puede llenar con cualquier cosa y que se arriesga a ser interpretado, si se suelta de forma descontextualizada en un medio o ante el receptor inadecuado, como una apelación esencialista en la que se defiende que hay una forma natural de ser "hombre" -la violencia- frente a otra forma natural de ser "mujer" -la ternura, los cuidados-. Ya sabéis, los hombres son de Marte y las mujeres blablablá. Y en medio de la refriega y la andanada que monta la machosfera cuando se siente insultada -pues vive y se crece gracias a los malentendidos- es muy difícil hacerse escuchar para matizar que los conceptos "hombre" y "mujer" son construcciones sociales y que el patriarcado ha modelado absolutamente todas las formas en las que nos relacionamos, vivimos, pensamos y hasta follamos. Y que lo que queremos decir es que existe algo llamado la cultura de la violación de la que participamos todos como sociedad, -la ciudadanía y las instituciones-, que justifica, condona y hasta alienta la violencia sexual contra las mujeres -pero también contra los menores de edad y otros hombres-. De ahí la importancia del matiz, de la pedagogía, de la discusión serena... hasta que te enteras del caso Pélicot y entonces toda esta discusión política y filosófica se transforma en pena e indignación mientras te consume esa terrible sensación de que vivimos un bucle eterno de violencia contra las mujeres en el que ya no caben los matices, solo la pura rabia.

Tras conocer los detalles de la tortura a la que fue sometida Gisèle Pélicot durante casi diez años por quien fue su marido y padre de sus tres hijos e hijas puedes sentir como a tus labios acude sin pensarlo la palabra "monstruo" para describir al torturador de Gisèle. La tentación de pensar a Dominique Pélicot como alguien monstruoso, un ser malvado y excepcional que se escapa de la norma social, que desborda los marcos racionales del comportamiento aceptado y aceptable -como Dennis Rader practicando con una cuerda cómo hacer nudos con los que asfixiar a sus víctimas mientras ve la televisión con su esposa una noche cualquiera-, es enorme. Es el cuento que nos contamos por la noche para irnos a dormir más tranquilas, es la mentira consoladora. Porque Dominique no actuó solo, otros ochenta y tres hombres acudieron durante casi diez años a violar a Gisèle mientras esta yacía inconsciente, con la mente ausente pero no el cuerpo, que se quejaba de dolor. Durante casi diez años ochenta y tres vecinos de Gisèle, de todas las edades, procedencias, niveles educativos y bagajes acudieron, al menos una vez, a casa de los Pélicot para violar a Gisèle siguiendo de manera escrupulosa y fiel las instrucciones de su torturador para no dejar pruebas de lo que le habían hecho a su víctima.

Durante casi diez años en un pueblo, Mazan, de a penas seis mil habitantes, estos ochenta y tres hombres construyeron una hermandad de solidaridad, una omertá de silencio tan potente que treinta y dos de ellos todavía no han sido identificados ni detenidos. Otros tres hombres más se negaron a participar pero ninguno de ellos levantó la voz de alarma y con su silencio dejaron que el horror y las torturas a Gisèle continuaran. En un pueblo de seis mil personas no puede haber ochenta y seis monstruos. Ni Dominique ni los ochenta y cinco hombres restantes son, por tanto, la excepción, sino que son la norma.

Desde Zeus adoptando la forma de un toro para violar a Europa hasta el beso forzado a Jennifer Hermoso podemos trazar una línea clara que muestra a la perfección cómo hemos construido una sociedad que ha dado forma a una cultura que alienta y entiende que los hombres tienen derecho a acceder al cuerpo de las mujeres como y cuando quieran, y donde el deseo, la mirada y la voluntad masculina se anteponen e imponen a la mirada, el deseo y la voluntad de las mujeres. Esta construcción cultural es la que explica, por ejemplo, los feminicidios de Ciudad Juárez o los abusos de la Iglesia Católica a menores tolerados y silenciados durante décadas, o los crímenes de honor o la obsesión por la virginidad femenina y el body count o  la existencia de la(s) Manada(s) o el burka... pero sobre todo explica la indiferencia que, como sociedad, mostramos ante la violencia naturalizada y cotidiana que sufren las mujeres.

Si nos damos un paseo por los periódicos nacionales solamente en esta segunda semana de septiembre nos encontramos con siete empresarios murcianos que prostituyeron a menores vulnerables y que van a librarse de la cárcel pagando indemnizaciones ridículas a sus víctimas, con un tipo que le ha pegado fuego a su novia en Vigo del que hemos sabido también que tuvo una pareja que supuestamente se suicidó de un disparo en la cabeza a pesar de que la única persona que tenía acceso a las armas de fuego fuera el ahora detenido, mientras que otro hombre le ha amputado la mano a su esposa en Cataluña y se ha dado a la fuga, que la mujer cuya desaparción su esposo falsamente había denunciado fue hallada muerta en un zulo de su propio hogar y que al fin se va a investigar como un feminicidio la muerte de Ana Buza, de 19 años, después de que su familia peleara durante años denunciando que la investigación se había hecho de  forma chapucera y prejuiciosa. Todo esto ha ocurrido en una semana y solo en España. Y no pasa nada, estas noticias no abren los noticiarios, ni nos quitan el sueño, ni hay guardias armados protegiendo a las mujeres por la calle, ni se decretan medidas extraordinarias, ni se abren comisiones de investigación,  ni se hacen ya casi comparecencias institucionales.

Y es esta cultura, este pensamiento hegemónico -que no necesariamente mayoritario- lo que el feminismo ha venido a destruir y a abolir, y no a los hombres, como la propaganda ridícula de la manosfera y la reacción nos quieren vender. Por eso es importante que evitemos caer en la trampa de ciertos debates bizantinos alimentados por quienes les interesa que el feminismo y el discurso político queden caricaturizados como una guerra entre los sexos, como una pelea entre hombres y mujeres. Pero al mismo tiempo debemos y tenemos que exigir al conjunto de los hombres que den un paso al frente y comiencen a denunciar una cultura que les privilegia y que da coartada y aliento a los Dominique Pelicot que habitan este mundo, y tienen que hacerlo para que los ochenta y seis hombres de Mazan dejen de ser la norma y se conviertan en la vergonzosa excepción.


jueves, 7 de septiembre de 2023

Carta de Nevenka a Jenni Hermoso



Información: Por Newtral, 5 de septiembre de 2023

Nevenka Fernández

Toda mi admiración para ti, Jenni Hermoso, por tu valentía, y para todas tus compañeras por apoyarte desde el primer día, eso también requiere mucho valor e integridad. Estos días he sentido mucha empatía y deseaba enviaros un poco de luz.

Sé que aún queda camino por recorrer para que la sociedad española entienda qué significan los abusos contra nuestra libertad, nuestros cuerpos y en definitiva nuestra dignidad, pero he visto que hemos avanzado, que hay una España que ha comprendido que no podemos continuar diciendo que está bien lo que está mal, que no podemos continuar mirando de lado o al lado contrario, señalando a las víctimas en vez de a los que abusan, y en esa España, en realidad, de la que nunca me fui, hay un montón de gente que ha gritado y seguirá gritando que no estáis solas.

Es vergonzoso –y continuará siéndolo– observar a los que con sus gestos, palabras y silencios ensalzan y defienden el machismo más rancio e ignorante, ese sexismo estructural tan difícil de explicar con palabras pero que todos reconocemos, ese que estos días hemos visto y que seguiremos viendo, que quiere seguir revictimizándonos y callándonos, y que para hacerlo continuará cayendo tan bajo como sea necesario.

Mentirán y tratarán de ensuciar, presionarán, ridiculizarán e insultarán. Se juegan mucho. Pero la dignidad es más fuerte.

Por eso he decidido enviaros este mensaje, porque HABLAR continúa siendo necesario para seguir defendiendo nuestra dignidad, y porque el coraje de hacerlo es un acto de vida.  Y nadie tiene derecho a arrebatárnosla.

Por nosotras, pero también por todas las que no pueden hacerlo, y por las que no son escuchadas, y por todas las que antes lo hicieron y las que vienen detrás.

Es difícil pelear por un sueño, pero vosotras ya sabéis que es posible alcanzarlos. Aunque a veces todo parezca estar en contra. No lo olvidéis nunca.

Sois Campeonas del Mundial de Fútbol para España y Campeonas (Mundiales de la Vida, como dice otra mujer poeta valiente) para el Mundo. Un inmenso ejemplo para much@s y un punto de inflexión que cambiará la historia.

Gracias, por tanto. #SeAcabó.

jueves, 10 de agosto de 2023

Nuestro deber con los huérfanos y huérfanas de la violencia machista

 

Miembros de la Policía Nacional acompañan a los hijos de una joven asesinada en Almería, presuntamente por su pareja. EFE / Carlos Barba

Artículo de Cristina Fallarás, Público, 10 de agosto de 2023.

El trauma se cura. No es fácil. Requiere tiempo, valor, constancia y sobre todo una buena terapia, pero se cura. No sé si curar es el verbo adecuado, no soy psicóloga sino paciente. Por eso sé que puede tratarse, que el daño puede dejar de doler tanto, que la vida puede vivirse sin infierno, poco a poco, salir de la oscuridad en la que un día te metió, por ejemplo, una agresión insoportable, una montaña de agresiones que se te vino encima y fundiste en negro.

La Real Academia define el trauma como "choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente". Valga eso, pues. Daño duradero. En el inconsciente.

Los huérfanos y huérfanas de la violencia machista –seis en solo 24 horas esta semana– crecen tallados a golpes y el daño permanecerá en ellos y ellas de por vida. No solo el espanto de ver cómo asesinan a tu madre, inimaginable, sino todos los horrores acumulados hasta llegar a eso.

Ver a tu padre golpear habitualmente a tu madre, tirarle del pelo, escupirle, empujarla, patearla en el suelo. Verlo desde pequeña, desde pequeño, crecer con eso, que sea tu hogar. Oír los gritos de tu madre, verla llorar habitualmente, entender su silencio dedicado a ti, esa forma de aguantar los golpes y los insultos diciéndole a tu padre "por favor, baja la voz, que están los niños". Porque los niños oyen todo, saben todo, sienten todo y todo lo sufren. Sobre su piel y su organismo, en su cerebro van quedando las heridas.

En un artículo publicado por Isabel Valdés este 9 de agosto, la  psicóloga clínica, especialista en violencia en la infancia, Fanny Sánchez Juan afirma sobre los efectos de dicha violencia: "Puede ir desde complicaciones en el sistema respiratorio, con el desarrollo de asma, a algunas diabetes infantiles que están relacionadas con el trauma. También alteraciones en el sistema digestivo, que es uno de los órganos que más somatiza en la infancia, o problemas cardiovasculares, como taquicardia, o de piel, como psoriasis. Además, hay cambios permanentes en el cerebro. Según se vaya desarrollando todo ese estrés, hay una especie de desconexión de la realidad y pueden producirse disociaciones, que es una de las respuestas típicas ante un evento así en menores".

Las desconexiones de la realidad y las disociaciones de las que habla la psicóloga afectarán a la vida adulta de esas criaturas hasta hacerla insoportable. Afectará a su manera o incapacidad de amar, a su sexualidad, a la violencia que reciban o ejerzan, contra otras personas o sobre sí mismas. Afectará a cómo se alimentan o dejan de hacerlo. Perderán trabajos sin saber por qué. Verán afectada su forma de ganarse la vida. Su construcción económica, social, sexual, amorosa, íntima, todo será distinto de lo que consideramos "lo normal". Es el daño. Es el terrible daño recibido del hombre que maltrató a su madre hasta matarla. Y a ellos y ellas, por lo tanto. La violencia es también, y feroz, contra las criaturas. Y contra los adultos y adultas que serán. Son hijos e hijas de víctima. Son hijos e hijas de asesino también. Y son víctimas, personas violentadas y lanzadas hechas trizas hacia el futuro.

Sabemos bien que ese daño, incluido el de la madre víctima de violencia vicaria que ha visto asesinar a sus criaturas a manos del padre, incluso esa herida atroz, puede tratarse, conseguir que duela menos y que la vida merezca ser vivida. Solo una cosa resulta imprescindible: el tratamiento psicológico adecuado. El trauma, cualquier trauma, puede ser tratado. No es barato ni lo ofrece la Sanidad pública de la forma correcta, necesaria. 

Considero que es nuestra obligación como sociedad prestar a esos huérfanos y huérfanas de la violencia machista la atención clínica necesaria para que el daño recibido no marque sus vidas hasta el final, que su existencia no sea el infierno que ahora habitan. Es posible. Y además es nuestro deber. Si fuéramos una sociedad sana y correcta, no necesitaríamos esperar al asesinato de la madre para intervenir en todo lo anterior y ofrecer a las criaturas víctimas de la violencia macho la atención que merecen.

domingo, 16 de enero de 2022

No había denuncias previas

 


Imagen de Pixabay

Artículo de BARBIJAPUTA, editado en Público, 8/9/2021

No había denuncias previas. Tenía 60 años, llevaba toda la vida viviendo con el que se convertiría en su asesino pero lo que destacan los medios es que jamás había interpuesto una denuncia por maltrato. Es lo que tienen que decir los medios de comunicación a la sociedad sobre el asesinato de una vecina de Sevilla a manos de su marido.

Es terrible poder sustituir Sevilla por el nombre de cualquier otra ciudad, pueblo, aldea o pedanía de España. Porque en Sevilla pasó lo que ha pasado tantas veces. Tantas veces que ya no asombra, ya no se cambia el gesto. Parece que la rabia ya es solo monopolio de las feministas. Los dirigentes se limitan a poner tuits con hastag, lastimosos, sombríos. "Todo nuestro cariño para la familia...", "Hay que seguir trabajando para...". Mensajes vacíos, repetidos, tan repetidos que parecen siempre el mismo. Como publicados en una de esas aplicaciones que lanzan mensajes programados. Textos de plantilla, de copia y pega. Vayan a comprobarlo. Realmente asusta.

Pero no solo es una lacra a erradicar lo que ocurre en el último minuto de vida de las mujeres asesinadas: es la vida previa, el infierno anterior al disparo, a la asfixia o al apuñalamiento. Vidas sometidas por hombres que acaban decidiendo cuándo y cómo estas compañeras van a dejar de vivir. Hombres que deciden cuándo y cómo sus criaturas van a quedarse huérfanas.

En estos momentos, son incontables las compañeras que viven así. Algunas saldrán en las noticias, esas noticias de la gota malaya: "Una mujer asesinada en...", "Un hombre mata a su mujer por...", "Ya son (inserte aquí un número que le da igual a esta sociedad) las mujeres asesinadas", "Ascienden a (número random) las huérfanas por violencia machista...", etc.

Números, nombres de poblaciones, fechas. Mujeres anónimas que sobrevivieron hasta que ya no las dejaron sobrevivir más. Mujeres como tú y como yo. Porque ese el único denominador común en esta ecuación: hombres matan a mujeres porque son mujeres. Y porque ellos son hombres y la sociedad les ha enseñado que la vida les debe todo. Y a la vez, las enseñanzas para esta parte pisoteada es que, por ser mujeres, es mejor callar. Porque más allá de los mensajes institucionales del "Denuncia, no estás sola", la realidad las aplasta a golpe de realidad: custodias retiradas y regaladas a sus maltratadores. Acusadas de alienar a sus propias criaturas, puestas en duda al denunciar, acribilladas en juicios donde el acusado es otro... y titulares que solo a algunas ya  nos hiela la sangre: "El asesino ya se había saltado anteriormente la orden de alejamiento", "La Guardia Civil no calculó bien el riesgo real de la última mujer asesinada", "La víctima había comunicado su deseo de separarse..."

¿Cuál es la salida para todas las mujeres vivas que están hoy, en estos momentos, sometidas por hombres? ¿Cómo le espantamos el miedo a hablar a las compañeras cuyos maridos y novios aún les permiten vivir?

No podemos esperar a que el gobierno de turno haga el trabajo. Esperar no sirve de nada, los parches al sistema tampoco. La acción de la sociedad civil, de las concienciadas, es la que cambia siempre las cosas. Las que presionan a esos gobiernos. Esos dirigentes de todos los partidos (menos de Vox, claro) que ahora tuitean, que incluso proponen medidas o leyes (y por ahí ha pasado desde el PP hasta UP) se ven forzados a hacerlo porque ha habido una lucha detrás presionándolos sin descanso. La lucha feminista. Recordemos que antes, hace apenas 18 años, ni se contabilizaban estos asesinatos.

El problema no es que las compañeras no denuncien, el problema es por qué no denuncian. El problema es que sí se sienten solas. Abandonadas por las instituciones. Y ningún medio de comunicación o institución debería presionarlas para que denuncien si no se preparado para protegerlas cuando dan el paso.

No pensemos en cómo parar esos finales, porque ya es demasiado tarde. Nadie puede detener un disparo. Pensemos en el ahora. En las que llevan años sobreviviendo. En las que no confían -y con motivo- ni en las instituciones ni en la justicia. Presionemos para cambiar eso, para que todo magistrado que enseñe la patita una vez, no tenga la oportunidad de enseñarla más. Para que el agente de Policía o Guardia Civil que falla al valorar el riesgo que vive una mujer, no tenga acceso de nuevo a una mujer que denuncia. Y así, sin piedad, con todos los eslabones que forman la cadena institucional. Desde el trabajador social hasta el magistrado. Que los titulares y los hechos comiencen a ser otros, que la realidad se ajuste a todas las intenciones que dicen tener los de los tuits calcados. Y ya verán, señores, como serán las propias compañeras que ahora no denuncian por miedo, las que irán saliendo de sus infiernos por su propio pie.

domingo, 28 de noviembre de 2021

El Consejo Comarcal del Bierzo crea un servicio de atención psicológica itinerante a víctimas de violencia machista

 


El presidente del Consejo Comarcal, Gerardo Álvarez Courel, explicó que se trata de un primer paso del futuro Servicio Comarcal Integral de Víctimas de Violencia Machista. En esta primera etapa, que arranca el 1 de diciembre, se ofrecerá atención psicológica y próximamente se ampliará con el acompañamiento y el asesoramiento jurídico.

“Se trata de uno de los compromisos que adquirí como presidente de la institución y es una de las actuaciones más ambiciosas del IV Plan de Igualdad, aprobado por unanimidad en un pleno celebrado en junio de 2020″, dijo durante la presentación celebrada este jueves, coincidiendo con el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Lo más novedoso del servicio, según explicó el presidente, es que es itinerante. “Una psicóloga especializada se desplazará a demanda por los diferentes ayuntamientos de la comarca, preferentemente del entorno rural; aunque también dará el servicio en Ponferrada si fuera necesario. Lo que queremos con ello es evitar que las mujeres tengan que realizar desplazamientos y facilitarles en todo lo posible el acceso a esta atención”.

En una primera toma de contacto, las usuarias recibirán información sobre todos los recursos existentes en la comarca, así como las diferentes alternativas que tienen para la solución de su problema (medidas de protección, centros de acogida, etc.). Una vez que las víctimas estén informadas, se continuará con la atención psicológica.

Las mujeres que se encuentren en esta situación o que hayan sido víctimas de cualquier tipo de agresión y quieran acceder a este servicio gratuito deben llamar a la centralita del Consejo Comarcal, al número 987 42 35 51 y preguntar por el servicio de apoyo psicológico. Sin tener que aportar más datos se transferirá la llamada al departamento correspondiente.

Por otro lado, el Consejo Comarcal ha publicado un recopilatorio de buenas prácticas en el portal www.tusitio.org. “Hemos recogido iniciativas exitosas, tanto nacionales como internacionales, además de los recursos existentes para víctimas de violencia de género. Esta es otra de las actuaciones contempladas en el IV Plan de Igualdad”.

Gerardo Álvarez Courel anunció también la realización de talleres en institutos de Educación Secundaria, dentro del apartado de Prevención de Violencias Machistas del Plan de Igualdad. “A principios de año contactaremos con los centros educativos para explicarles esta iniciativa e invitarles a participar en ella. El objetivo, en este caso, es luchar contra el machismo y la violencia machista en la etapa adolescente”, explicó.

Por último, destacó que es la primera vez que el área de Igualdad dispone de fondos propios del Consejo Comarcal. “Es decir, se trata de fondos que no son subvenciones específicas procedentes de otras Administraciones”.

martes, 24 de noviembre de 2020

Por qué el 25 de noviembre es el Día Internacional para eliminar la Violencia contra la Mujer y la historia de las hermanas Mirabal

 



El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra el 25 de noviembre desde 1981 en conmemoración por el asesinato de las hermanas Mirabal. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como las “Las Mariposas”, eran tres activistas políticas de República Dominicana. Inspiradas en el triunfo de las revoluciones contra las dictaduras en algunos países de Latinoamérica a finales de la década de 1950 —Colombia, Venezuela o Cuba—, fundaron el grupo revolucionario de extrema izquierda “14 de junio” contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Fueron torturadas y encarceladas en varias ocasiones por su activismo, aunque siempre acababan siendo liberadas. Pero el 25 de noviembre de 1960 fueron secuestradas y apaleadas por agentes del Servicio de Inteligencia Militar dominicano, siguiendo órdenes de Trujillo. Sus cadáveres se encontraron en el interior de un vehículo que había sido despeñado por un precipicio simulando un accidente.

El asesinato desató protestas en República Dominicana, y las hermanas Mirabal pronto se convirtieron en un símbolo latinoamericano de la lucha contra la violencia de género. Durante el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe de 1981 se propuso reconocer el 25 de noviembre como el día contra la violencia hacia las mujeres. A partir de entonces se organizaron movilizaciones en Latinoamérica en la fecha señalada, que se fueron extendieron a otros países del mundo. En 1993, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, definiendo el concepto de violencia contra la mujer y reiterando el derecho de las mujeres a la igualdad, la seguridad y la dignidad. Finalmente, en el año 2000, la ONU declaró oficialmente el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.


jueves, 30 de julio de 2020

Trata de seres humanos y economía de cosificación


aRTÍCULO DE AMPARO DÍAZ RAMOS, Abogada especialista en violencia de género, EDITADO EN pÚBLICO, 30 DE JULIO DE 2020. 


La trata de seres humanos es una esclavitud que afecta a todos los países y que evidencia que los derechos humanos están muy lejos de ser una realidad para muchas personas. Aunque Naciones Unidas trabaja  con los gobiernos para poner fin a la trata y en su  Agenda 2030 incluye entre los objetivos el combate a la trata de personas para lograr un desarrollo sostenible, la trata está integrada en nuestro día a día y ya casi ni nos alarmamos cuando saltan noticias que evidencia la gravedad de esta lacra.

Según el  informe de la oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito  de enero de 2019, la trata de personas con fines de explotación sexual y trabajos forzados continúan siendo las modalidades más detectadas de este delito, siendo mujeres y niñas quienes más la sufren, especialmente la de explotación sexual. Sin embargo, existen también víctimas de trata de personas con fines de mendicidad, matrimonios forzados o fraudulentos, o pornografía. También se destacó en ese documento que las personas más vulnerables son quienes huyen de guerras y persecuciones en sus países de origen.

Las personas víctimas de trata con fines de explotación sexual, mayoritariamente mujeres y niñas de manera abrumadora, se encuentran a menudo en la calle, en bares, clubs y discotecas, en salones de masajes, en centros de producción pornográfica, en agencias de compañía, en pisos de prostitución.  Una parte de ellas son visibles para la ciudadanía o lo son los lugares en los que se las vende. Las personas víctimas de explotación laboral, también mujeres y niñas mayoritariamente pero no con tanta diferencia, se encuentran principalmente en la agricultura, la construcción, la confección, el servicio doméstico, y negocios ilegales como tráfico de armas, de drogas o de órganos. Algunos de esas personas y de esos lugares también son visibles si no miramos hacia otro lado.

Las mujeres y menores que son explotados laboralmente a menudo son además abusados o explotados sexualmente.

Se trata de unas conductas que hieren los derechos humanos hasta tal punto que el impacto sobre nuestra sensibilidad  y nuestra vida cotidiana debería ser demoledor. Y sin embargo no lo es. Apenas   dedicamos tiempo a denunciar  el hecho de que esta pandemia existe no solo porque hay criminales organizados que la coordinan, sino también porque muchas personas, mayoritariamente hombres, están en contacto con los seres humanos explotados y en lugar de denunciar la situación constatada  o la sospecha,  y auxiliar a esas personas, mayoritariamente mujeres y niñas, las usan sexualmente, laboralmente, y de otras formas. Son hombres que están demandado seres humanos para usarlos como objetos y lo hacen con total impunidad.

Vulneraciones tan graves de los derechos humanos cometidas por personas adaptadas a nuestro sistema social solo son posibles cuando nuestra propia economía y sociedad ha implantado en su centro la cosificación de los seres humanos y sobre todo de las mujeres. En teoría  en el marco de la ONU vivimos en democracias donde rigen los derechos humanos. En la práctica vivimos en una economía de cosificación, en la que algunos seres humanos, principalmente hombres, pueden cosificar a otros, y no es casual que mayoritariamente se trate de mujeres y niñas. Una economía que permite que muchos seres humanos se les quite el valor de sus intereses, de sus opiniones, sentimientos, deseos, pensamientos, preferencias, de su identidad. Una economía  que permite que a muchas personas se las reduzca solo cuerpo o solo energía física, y queden convertidas en mercancía de usar y tirar.

No basta con trabajar para acabar con la trata, hay que implementar alternativas a la economía de la cosificación. Se trata de algo posible - ya se están haciendo en muchos colectivos-   si tenemos en cuenta modelos de economías transformadoras, que priorizan la sostenibilidad de la vida sobre la reproducción del capital, y se basan   en la igualdad y dignidad de los seres humanos.

domingo, 7 de junio de 2020

Posicionamiento del CGCEES sobre la próxima Ley Rhodes y la necesidad de Educadores y Educadoras Sociales en los centros educativos




COMUNICADO
A partir del conocimiento de que el Gobierno aprobará el próximo 9 de junio la Ley de Protección a la Infancia y a la Adolescencia frente a la Violencia (conocida como “Ley Rhodes”), debido a la importancia y alcance de dicha normativa, desde el Consejo Estatal de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES) queremos manifestar las siguientes reflexiones, propuestas y consideraciones en relación con el contenido de dicha ley.
Como órgano comprometido con el pleno desarrollo de la infancia y la juventud, apoyamos la iniciativa de legislar y regular de forma que tanto las y los menores vean protegidos y promocionados sus derechos en un aspecto tan sensible e importante como es el tema de la violencia hacia la infancia. Compartimos por tanto los aspectos fundamentales de esta normativa como son el hecho de fortalecer el interés superior del niño y la niña, el abordaje de nuevas formas de violencia hacia la infancia, la consideración de su abordaje de forma integral desde el sistema educativo, los servicios sociales, sanitarios y judiciales.
No obstante, tras el análisis del contenido de esta ley, consideramos que se deben incluir algunas mejoras como son la inclusión de educadoras y educadores sociales en los centros educativos que asuman la figura de coordinador/a de bienestar y protección, así como el desarrollo de programas de prevención del acoso y la violencia escolar y el absentismo y el abandono escolar como espacios de acción con menores y alumnado en situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social.
El pasado mes de noviembre de 2018, el Consejo General de colegios de Educadoras y Educadores Sociales, remitió al Gobierno un escrito con consideraciones profesionales preliminares para abordar una propuesta, desde la perspectiva de la Educación Social, en la futura Ley Orgánica de Protección Integral frente a la Violencia contra la Infancia , enmarcada en la etapa de consulta pública previa sobre el anteproyecto de ley. En este escrito, se recogía la necesidad de regular las profesiones que trabajan con infancia y adolescencia para la inclusión de expertas/os y especialistas en los ámbitos contemplados en dicha normativa solicitando que conste de forma expresa que corresponde a las/os Graduadas/os en Educación Social la valoración, intervención y emisión de informes sobre los aspectos socio-educativos en intervención con menores.
Además, en esta petición, se incluía expresamente la necesidad de que todos los centros educativos deben contar con educadoras/es sociales, cuya función será la detección, la implementación de programas de sensibilización, la implementación de programas de prevención con toda la comunidad educativa y la derivación de casos cuando proceda. Para ello.
Por otro lado, a raíz del proceso de consulta pública del Proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE), el CGCEES elaboró y remitió a todos los grupos políticos un informe-petición detallado sobre la necesidad de que los centros de educación obligatoria incorporen a educadoras y educadores sociales. Esta petición, responde a la necesidad de los centros educativos de atender diferentes problemáticas sociales como son: 
  • El acoso y la violencia escolar. 
  • La acción socioeducativa con alumnado en situación de riesgo de exclusión social. 
  • La acción socioeducativa para la prevención del absentismo y el abandono escolar.
La actuación en las 5 Comunidades Autónomas donde se cuenta con educadoras y educadores sociales en los centros educativos (Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Baleares y Canarias), han dado resultados muy positivos en estas áreas por lo que consideramos que su desarrollo debe generalizarse al conjunto del Territorio del Ministerio de Educación y Formación Profesional, evitando así la vulneración del principio de igualdad recogido en el artículo 14 de la Constitución al no ofrecer los mismos recursos y garantías de desarrollo personal y social de todas y todos los alumnos del sistema educativo.
Respecto a la figura de coordinador o coordinadora de bienestar y protección, consideramos que se trata de una figura que debe ser desarrollada por educadoras y educadores sociales. Las funciones recogidas en el artículo 29, sobre el coordinador o coordinadora de bienestar y protección, están siendo asumidas por educadoras/es sociales en aquellas comunidades donde se cuenta con esta figura en los centros educativos, como son la formación y el asesoramiento al profesorado sobre prevención, detección y protección de niños, niñas y adolescentes, la coordinación con los servicios sociales de acuerdo a los protocolos, el fomento de métodos alternativos a la resolución pacífica de conflictos, la información y asesoramiento al personal del centro sobre los protocolos en materia de prevención y protección de cualquier forma de maltrato hacia la infancia y el desarrollo de programas dirigidos al fomento del respeto a las/os alumnas/os con discapacidad o cualquier otra circunstancia de especial vulnerabilidad o diversidad.
Aspectos como la atención a la infancia vulnerable, el maltrato infantil y juvenil, el acoso, la victimización primaria y secundaria deben ser atendidos por expertas/os y especialistas cualificados para el desarrollo de estas funciones socioeducativas que requieren del abordaje de situaciones complejas con un alto grado de complejidad y especialización. Además, uno de los principales problemas del sistema educativo es la sobrecarga del profesorado, por lo que consideramos que esta función debe ser abordada por un profesional con formación y funciones expresas que permitan el desarrollo de acciones socioeducativas que den la respuesta adecuada a la necesidad de actuación sobre el bienestar de las y los menores en situación de riesgo y vulnerabilidad.
Desde el Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales, instamos por tanto al Consejo de Ministros a la Consideración de la inclusión de educadoras y educadores sociales en todos los centros educativos, asignándoles la función de coordinador/a de bienestar y protección descritas en el Proyecto de Ley de Protección a la Infancia y a la Adolescencia frente a la Violencia, así como a su inclusión en la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE), permitiendo así el desarrollo de un sistema educativo que garantice la protección y el desarrollo integral de la infancia a través del sistema educativo como pilar básico del Estado de Bienestar.

martes, 21 de abril de 2020

Te doy mis ojos



“Te doy mis ojos” es el título de una película dirigida por Icíar Bollaín, interpretada por Laila Marull y Luis Tosar, fue premio Goya a la mejor película en el 2003. La historia ocurre en Toledo, narra la violencia machista y las desigualdades existentes entre mujeres y hombres.
Tenía que escribir un post sobre la violencia de género en momentos de esta crisis por el coronavirus que nos está llevando a estar confinados en un Estado de Alarma. El post lo empecé más pronto que después, en cuanto conocí la historia de Malak al Zubaidi. Malak era una chica de veinte años que ya no le fue suficiente con sufrir la devastación de la guerra y el hambre en Irak, también el machismo agravado por el confinamiento le llevó a morir quemada por su propio marido. Pero a diferencia del silencio en muchos países del mundo por estos asesinatos, su hermana denunció su muerte a través de las redes sociales y dijo que “al menos que se sepa la verdad de la muerte de mi hermana, espero que alguien haga algo, que lo haga ya, pues la próxima víctima está delante de vuestros ojos”.  
La realidad es que por culpa del coronavirus muchas mujeres se ven rodeadas de una doble pandemia, el propio virus y sus maltratadores con los que tienen que vivir y compartir el día a día, no hay distancia social, ésa misma ya no existe, despareció en el momento en que los dos deben estar en casa juntos las veinticuatro horas.
La realidad es que todo ha llegado muy deprisa, sin tiempo para prevenir, ni siquiera ser capaza de improvisar, las mujeres se han quedado sin posibilidad de respuesta, lo mismo que las instituciones que las deben proteger.
El miércoles 21 de abril de 2020, el BOE publica el  Real Decreto-ley 12/2020, de 31 de marzo, de medidas urgentes en materia de protección y asistencia a las víctimas de violencia de género. Son medidas as medidas adoptadas a raíz del impacto económico y social originado por el COVID-19 y que esta situación están provocando un especial impacto en determinados colectivos de personas especialmente vulnerables que deben ser objeto de protección por parte del Gobierno, entre ellas las mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos e hijas. Se establece en el Decreto la necesidad de poner en marcha medidas imprescindibles para atender la necesidad de protección, asistencia y atención de las víctimas de la violencia de género en una situación de excepcionalidad y en la que la convivencia con el agresor supone un riesgo cierto a su integridad física y moral.
La realidad es que las llamadas el servicio de asistencia para mujeres víctimas de violencia de género, han aumentado un 30,7% durante el Estado de Alarma decretado por la pandemia del coronavirus, respecto al mismo periodo del año pasado. También las consultas online a este servicio se han incrementado en este tiempo, ya que se han registrado cinco veces más que en 2019.
 
Ante esta situación, muchas mujeres y sus hijos e hijas, no viven un confinamiento en su hogar, no existe el espacio de compartir en igualdad, viven un verdadero aislamiento social, llegando a la sumisión de ellas ante el agresor para poder protegerse al menos del daño físico.
El Gobierno establece en esta pandemia que el Servicio de Atención a las Víctimas de Violencia de Género y a sus hijos e hijas es “esencial”,  pues dotemos a estos servicios de los recursos necesarios para la atención urgente, la presencial, los pisos de acogida, etc. Con una especial atención a las víctimas de la violencia machista en el medio rural.  
Esta crisis ha conseguido un grado elevado de solidaridad, también es necesaria que dicha solidaridad logre empatizar con la prevención de la violencia machista como responsabilidad comunitaria, ahora más nunca.
Allí donde alguien lucha por su dignidad, por la igualdad, por ser libre… mírale a los ojos”. Bruce Springsteen
Samuel N.P.
 

martes, 26 de noviembre de 2019

La Diputación de León llama a romper el silencio para acabar con la violencia de género



El presidente de la institución ha clausurado la jornada reivindicando que esta lucha contra la violencia sobre la mujer "no es una cuestión de ideología, sino de justicia"
La Diputación provincial ha querido conmemorar este 25N el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género con un acto que ha congregado a los distintos sectores que trabajan con las víctimas de esta lacra que, hoy mismo, se ha cobrado una nueva víctima en Tenerife, una mujer leonesa. Con este nuevo crimen son 52 las mujeres asesinadas en lo que va de año.
El acto, que ha tenido lugar en el Hotel Conde Luna, ha contado con la presencia del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la experta en Derechos Humanos Elena Valenciano. Antes de que ambos tomaran la palabra, la diputada del área de Derechos Sociales de la institución provincial, Carolina López, ha abierto la jornada con un discurso en el que ha querido lanzar un mensaje de apoyo a todas las mujeres que estén sufriendo algún tipo de violencia y ha llamado a la sociedad a dejar de “girar la cara, de tolerar situaciones de violencia de género revistiéndolas de normalidad o causa perdida”.
Asimismo, ha manifestado su preocupación por lo arraigado que este problema está en el medio rural exponiendo que “desde que en el año 2003 empezaran a realizarse estadísticas de víctimas de violencia de género, 13 mujeres han muerto asesinadas en la provincia, nueve de ellas de municipios de menos de 20.000 habitantes”. Con estas jornadas, ha sostenido la diputada, “queremos contribuir a visibilizar este problema, a dar a conocer los recursos que desde la institución provincial se ponen a disposición de las mujeres y promover la reflexión de todos y cada uno acerca de lo que podemos hacer para acabar con esta lacra”.
Por su parte, Zapatero ha denunciado los “siglos de silencio” que hacen que la causa de la igualdad de las mujeres sea un de las “más necesarias, más nobles y más dignas, y uno de los motivos de los que no podemos sentirnos orgullosos”. A juicio del expresidente, el camino de la lucha contra la violencia de género debe seguir tres pasos que se inician con la toma de conciencia y la movilización de la sociedad, que “a día de hoy, salvo tristes excepciones, ha calado”, para trabajar “en la construcción de un sistema institucional que garantice, coordine y llegue a todos los ángulos y que exige un gran consenso político”. Y como tercer paso, Zapatero aludía a la educación y la prevención “en cada acto de nuestra vida, en la escuela, en la calle, en el trabajo, en la familia, en las amistades, la cultura del respeto, de la igualdad, la erradicación del insulto, de la vejación, del chiste insoportable”.
Elena Valenciano ha hecho alusión a las cifras para dar cuenta de lo alarmante de este problema y ha defendido que las mujeres “somos una cadena, una larga cadena, que engancha con todas aquellas que empezaron peleando por el voto, una cadena de mujeres que ha peleado para que la generación siguiente fuera más libre que la anterior, esa cadena es la que tiene sentido, o salimos todas o no sale ninguna”. Asimismo, ha alertado de lo necesario que se hace trabajar en la prevención en las redes sociales por ser donde los jóvenes se forman y se informan.
Tras las intervenciones ha tenido lugar una mesa redonda formada por representantes de las distintas áreas que trabajan de forma directa con las víctimas de violencia de género. Así, han participado en la misma el decano del Colegio de Abogados de León, Fernando Rodríguez Santocildes; el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Carlos Javier Álvarez Fernández; el cabo primero del equipo EMUME de la Guardia Civil, Roberto Marqués; la agente del EMUME, Regina Blanco; la jefa de la UFAM de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional, Carolina del Amo; trabajadoras sociales de los CEAS de Bembibre y Órbigo, Alma Tascón Tascón y Concepción de la Varga; la coordinadora del Modelo de Asistencia a Víctimas de Violencia de Género de la Diputación, María José Lescún, la psicóloga de la Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales (ADAVAS), Lucia Lorenzana, y una representante del centro de acogida Nuestra Señora de Fátima de Fabero, Beatriz Abella López. Cada uno desde su perspectiva ha puesto de manifiesto el trabajo que desarrollan y las necesidades que detectan tanto en su día a día como en la sociedad.
El acto lo ha clausurado el presidente de la Diputación, Eduardo Morán, con un discurso en el que ha reivindicado “con insistencia” que esta lucha no es una cuestión de “ideología, es justicia” Morán ha reafirmado el compromiso de la institución con la erradicación de la violencia de género, “debemos seguir facilitando, internamente y en el medio rural, el incremento de la participación de las mujeres en los espacios sociales, económicos o políticos, seguir buscando una sociedad en igualdad como punto de partida para conseguir eliminar este tipo de violencia”. “No nos callemos, tolerancia cero, denunciemos y condenemos cualquier actitud de violencia contra las mujeres por pequeña que sea”, ha concluido antes de dar paso a la lectura del manifiesto.
Precisamente sobre esa necesidad de “no callar” ha versado el manifiesto al que ha puesto voz la trabajadora de la Diputación provincial, Ana Belén Rodríguez, y que ha culminado con un minuto de silencio por todas las víctimas de violencia de género.
Antes de la celebración de este acto promovido desde la institución provincial, que ha estado presentado por la periodista Raquel Santamarta, el presidente de la Diputación participaba en la lectura conjunta del manifiesto que tenía lugar en el Ayuntamiento de León.
Información de la web Diputación de León

domingo, 24 de noviembre de 2019

La Diputación de León celebra un acto con motivo del Día contra la Violencia de Género bajo el lema ‘No te calles’



Intervendrán el expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y la experta en Derechos Humanos e Igualdad Elena Valenciano / Tendrá lugar a partir de las 11:30 horas en el Hotel Conde Luna
La Diputación de León, a través del área de Derechos Sociales que dirige la diputada Carolina López Arias, ha organizado para el próximo lunes 25 de noviembre, con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y bajo el lema ‚No te calles’, un acto que contará con la intervención del expresidente del Gobierno leonés, José Luis Rodríguez Zapatero, y la experta en Derechos Humanos e Igualdad, Elena Valenciano.
Acto seguido, se celebrará una mesa redonda en la que participarán representantes de la abogacía, la judicatura, las fuerzas de seguridad, los trabajadores sociales, la asistencia psicológica y los centros de acogida para víctimas de violencia de género en la que se debatirán propuestas de mejora y se analizarán los demoledores datos de víctimas mortales.
La clausura correrá a cargo del presidente de la Diputación provincial, Eduardo Morán, y concluirá con la lectura de un manifiesto por parte de Ana Belén Rodríguez Robles, trabajadora social de la institución provincial, con el que se llamará a la unidad, la coordinación y la concienciación para erradicar cualquier forma de violencia contra las mujeres. La periodista Raquel Santamarta dirigirá este acto que tendrá lugar en el Hotel Conde Luna a partir de las 11:30 horas.
Información: web de la Diputación de León