Mirada Social
Una visión de la intervención social desde la comarca de El Bierzo (León)
viernes, 21 de febrero de 2025
Amazonia, del fotoperiodista Sebastião Salgado
jueves, 30 de enero de 2025
Dale una oportunidad a la paz
Hoy, 30 de enero de 2025, se celebra el DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO
VIOLENCIA, una jornada educativa no gubernamental, fundada en España en 1964
por el poeta, educador y pacifista mallorquín Llorenç Vidal. Ese mismo día se
recuerda el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi (1869-1948), un líder también
pacifista que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica
frente a la injusticia, por ello fue asesinado, por defender esas ideas.
En este 30 de enero, el mundo se ha vuelto viral ante los conflictos
bélicos que se extienden por toda la tierra, los mismos que nos llenan los informativos,
Ucrania, Gaza, Somalia, Sudán, Yemen Nigeria, Siria, …, son algunos ejemplos,
sin dejar delado la otra violencia existente en nuestras ciudades, pueblos,
barrios, familias, …, a otra escala, también llamados micro conflictos.
Hace unos días el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad
de León, Francisco Javier Diez Gutiérrez, editaba en Púbico (11 de enero de
2025) un artículo con el título “Cómo educar tras el genocidio palestino”. Se mantiene
en el artículo la reflexión de qué les podemos decir a nuestros chicos y chicas
sobre educar para la paz cuando están viendo todos los días que se permite que
muera tanta gente delante de los ojos de quien con parsimonia ve el televisor, a
lo que mandatarios y mandatarias de nuestra civilización ordenan que hay que
dedicar más dinero a construir un mundo más bélico y potenciar organizaciones
como la OTAN, aunque se eliminen prestaciones sociales.
Educar para la paz y la no violencia debería ser una tarea prioritaria
en los centros educativos durante todo el curso, pero hoy es un día especial
para ello.
“La paz no es solamente la ausencia de
guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión,
difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz”. Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel
de la Paz.
Samuel N.P.
sábado, 11 de enero de 2025
Cómo educar tras el genocidio palestino
Palestinas se despiden de una víctima que, tras el ataque de un avión israelí, murió en Gaza.Mohammed M Skaik, Mohammed Skaik/ ZUMA vía Europa Press.
Por Enrique Javier Díez Gutiérrez
Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León. Autor de Pedagogía Antifascista (2022) y Pedagogía del Decrecimiento (2024).
Artículo editado por Público, 11 de enero de 2025
Tras más de un año de genocidio en Palestina, se nos acaban las palabras para poder explicar a las futuras generaciones que fuimos cómplices, por acción o por omisión. No podremos alegar que no lo sabíamos -como se argumentó en la Alemania nazi-, porque las propias víctimas lo han retransmitido en directo a través de todas las redes sociales.
Cómo podremos educar para la paz en los centros educativos tras este genocidio que ha sido apoyado y financiado por Estados Unidos, la OTAN y la UE de la que formamos parte. Qué explicación podremos dar a nuestro alumnado del papel de la ONU que se ha limitado a hacer declaraciones o de nuestros representantes políticos que ni siquiera han roto relaciones con el régimen israelí, o han aplicado al menos, como a Sudáfrica durante el apartheid, una política de boicot, desinversión y sanciones, clara y contundente.
Nuestro alumnado está aprendiendo en vivo y en directo que los valores que proclamamos en las aulas, en los proyectos educativos, en los días de la paz o de la interculturalidad o de la igualdad, son solo eso, declaraciones. Pero que, si los poderosos, los que utilizan el dinero público de su ciudadanía para imponer sus intereses geoestratégicos, los incumplen reiteradamente, no pasa nada. Gozan de total impunidad. Están viendo cómo la autodenominada “comunidad internacional” mira para otra parte o contribuye a la barbarie, ya no con su silencio cómplice, sino con la inacción más absoluta ante la crueldad sistemática más inconcebible, pero real, que rebasa todo lo imaginable.
Me pregunto cómo podemos seguir explicando matemáticas, sin contar una y otra vez que las cifras más conservadoras apuntan a que más de 6.000 mujeres y 11.000 niñas y niños han sido asesinados en Gaza a manos del ejército israelí durante los últimos 12 meses, según la ONG Oxfam-Intermón. Que jóvenes como ellos, con armas en las manos, han asesinado en un año a más mujeres, niñas y niños en Gaza que en cualquier otro conflicto reciente durante el mismo período. O estremecernos ante el cálculo publicado en The Lancet por reputados investigadores estimando que han sido asesinados más de 186.000 palestinos y palestinas de forma directa e indirecta en este genocidio.
Cómo podremos seguir trabajando en clase de conocimiento del medio sin abordar que las armas explosivas de Israel impactan una vez cada tres horas sobre las infraestructuras civiles de Gaza, como escuelas, hospitales y puntos de distribución de ayuda. O en clase de lengua sin analizar la manipulación informativa y comunicativa de medios y políticos que utilizan el “derecho a defenderse” como arma retórica para justificar el genocidio de una potencia ocupante como es Israel en Palestina. O en el resto de las materias y asignaturas, mientras el ejército israelí sigue bombardeando campos de refugiados, donde los palestinos son desplazados, extenuados y hambrientos, porque ni siquiera permiten que pase ayuda humanitaria para que tengan agua o comida.
Cómo no sorprenderse ante las preguntas de nuestro alumnado cuando nos mire a los ojos en el aula y nos pregunte ¿y tú qué hiciste? Porque, aunque no paramos la invasión de Irak, al menos hubo una marea de población que gritó en las calles, una y otra vez, “no más sangre por petróleo”. Pero ahora parece que, tras más de un año, padecemos un síndrome similar al que vive la población israelí, que se ha convertido en cómplice también del genocidio.
En educación sabemos que la intervención ante el acoso y la violencia escolar no se centra solamente en la víctima y el victimario, sino en la reacción de quienes contemplan y conocen la situación. Si la apoyan, la consienten, la jalean o, por el contrario, se plantan ante el matón o el agresor. Pero también si miran para otra parte, se desentienden o no quieren conflictos y con su silencio permiten que se lleve a cabo y continúe.
En este genocidio pasa lo mismo. No es solo producto de una decisión política de Netanyahu (con tres investigaciones por corrupción abiertas contra él y que pudo ver así una salida a su posible futuro de cárcel) o de los dirigentes que gobiernan Israel, partidos ultraderechistas y fundamentalistas, cuyos líderes se enorgullecen públicamente de ser supremacistas y racistas. Solo una minoría insignificante de esa población israelí se ha mostrado abiertamente contraria al plan colonial de saqueo, expulsión y erradicación sistemática de la población palestina de sus territorios que ha practicado el régimen israelí, gobernara quien gobernase, en los últimos 75 años.
Es más, este era un plan que ya estaba diseñado desde hace años, como lo muestran las declaraciones del propio Netanyahu en entrevista "off the record" en 2001 y es la hoja de ruta del sionismo cuya finalidad declarada es apropiarse de Palestina, dado que, según esta doctrina, es la tierra elegida por su dios para los judíos y deben expulsar a toda la población palestina, como así lo han expresado los propios ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir en declaraciones anteriores al 7 de octubre. De hecho, el ministro de Patrimonio de Israel, Amichai Eliyahu, ha reiterado su llamamiento a atacar la Franja de Gaza con una bomba nuclear y se ha jactado de que “incluso en La Haya conocen mi posición”.
Este síndrome de complicidad se ha impuesto en la población de Israel a través del sistema educativo, tal y como ha denunciado Nurit Peled, académica israelí e investigadora de la educación israelí: “En Israel hay una cultura racista que deshumaniza a los palestinos”. Analiza cómo esta educación israelí es traumatizante y agresiva desde los tres años, para que los niños y las niñas vivan el trauma del Holocausto y crean que hay otro holocausto a la vuelta de la esquina que van a perpetrar los árabes, haciéndoles creer que son los nuevos nazis que les van a exterminar. Los libros escolares enfatizan esto todo el tiempo, asegura. “Esta educación explica que haya tanta gente que dice ‘matémoslos a todos’, porque le tienen miedo a cualquiera, a todos”, afirma Peled. Lo cual provoca que mucha gente adolescente esté dispuesta a matar a cualquier palestino de cualquier edad.
Por eso no le sorprende que mientras niños y niñas palestinos son quemados vivos y despedazados por bombas de fósforo blanco del ejército israelí, prohibidas por las convenciones internacionales, se ven innumerables vídeos en las redes sociales donde jovencísimos chicos y chicas que integran las fuerzas armadas israelíes celebran el asesinato de niños y niñas. Riéndose de las masacres, diciendo que los palestinos son animales. Es como si en la puerta de los campos de concentración de Auschwitz los nazis alemanes hubieran montado fiestas burlándose de los prisioneros que iban a ser exterminados.
Por eso, si queremos poder mirar a los ojos a nuestro alumnado y a las futuras generaciones, desde la comunidad educativa debemos involucrarnos como lo está haciendo en la Educación Superior la Red Universitaria por Palestina y exigir también una solución internacional establecida y garantizada que pasa por la interposición de una fuerza de paz internacional que, como reclama el colectivo de profesorado universitario Uni-Digna, obligue al régimen israelí a aceptar
(a) Poner fin inmediato a la violencia de la ocupación, apartheid y colonización de Palestina que lleva realizando durante 75 años;
(b) La apertura de unos nuevos “juicios de Núremberg” para sancionar las responsabilidades en los diferentes crímenes contra la humanidad cometidos durante toda la ocupación y apartheid palestino y en este genocidio;
(c) La restauración de todo lo destruido y la recuperación y reparación de todo lo expoliado en estos años, a cargo de la parte causante de los daños;
(d) La creación de un Estado único laico y democrático en el territorio palestino donde puedan convivir personas de diferencias creencias, ideologías y religiones sin ningún tipo de discriminación;
(e) Un proceso de educación en la convivencia en igualdad y el respeto mutuo con otros seres humanos, y simultáneamente de deseducación y desaprendizaje sistemático respecto al sionismo imperante a través de un cambio radical de su sistema educativo.
Si no, no tendremos excusas ni argumentos para explicar a las futuras generaciones cómo fue posible tal nivel de barbarie, qué hicimos mientras tanto. Cómo pudimos seguir escribiendo o viviendo tranquilamente después de Gaza, como diría Adorno ahora.
miércoles, 2 de octubre de 2024
DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL, 2 DE OCTUBRE DE 2024
2 de octubre DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL
EDUCACIÓN SOCIAL: UNA PROFESIÓN DE DERECHOS HUMANOS
Con la conmemoración del Día Internacional de la Educación Social, reafirmamos el compromiso de nuestra profesión con la defensa, promoción y protección de los Derechos Humanos. La Educación Social, como disciplina académica universitaria, profesión y forma de vida, se articula de modo indisoluble con esta Declaración de principios, pues nuestra misión principal es contribuir a la construcción de una sociedad más justa, más equitativa y más inclusiva.
MANIFIESTO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL 2024
#EDUSODAY2024
viernes, 20 de septiembre de 2024
Dominique Pélicot no es un monstruo
Artículo de Silvia Cosio, Público, 20 de septiembre de 2024.
Foto: Público, 20 de septiembre de 2024.
A lo largo de mi vida he participado en dos campañas electorales y lo más complicado fue, aparte de sobrellevar el ego de algunos candidatos, aprender a equilibrar con un discurso matizado el tono mitinero que se espera de toda campaña. Lo sencillo y cómodo es apelar a los tuyos, tirar de los greatest hits y conseguir el aplauso entusiasmado en el mítin, pero el quid de una elección está en ganarte a la mayoría y no solo a los ya convencidos. Así que al final no queda más remedio que aprender a matizar propuestas, a modular el lenguaje, a explicar lo que se quiere decir, a tratar de no asustar o evitar caer en polémicas que te arrastren a discusiones viciadas de antemano. Con el feminismo pasa lo mismo: que muchos de los eslóganes que desde dentro se interpretan a la perfección parecen sonar desafinados o chirriantes para quienes no estén acostumbrados a su melodía. Y entonces volvemos a resucitar viejas discusiones vacías de contenido o ya agotadas en las que la pedagogía y las explicaciones se pierden entre tantos golpes de pecho y not all men.
No voy a negar que cuando escucho expresiones del tipo "los hombres son violadores en potencia" me pongo tensa, no porque me parezca que esta expresión no sea correcta o o descriptiva, sino porque me parece que necesita ser matizada y explicada con calma, sobre todo cuando se dice algo tan contundente y descontextualizado en la esfera pública, especialmente en un programa de televisión donde priman los gritos y los zascas y corres el riesgo de que frases de este tipo se vuelvan como un boomerang contra nosotras. Y ya tienes la polémica de la semana montada donde los argumentos se replican con victimismo y nadie parece querer escuchar ni aprender porque es mucho más viral y popular hacerse el ofendido o lanzar un tuit ingenioso. Mirad, estoy escribiendo estas líneas y al mismo tiempo estoy cayendo en la contradicción, pues en mi cabeza no paro de repetirme que estoy (estamos) harta(s) de tener que educar a los demás, y me pregunto que por qué tenemos que estar siempre explicándonos, matizando y haciendo pedagogía. Pues porque en eso precisamente se basa el cambio social, en aprender. Y para aprender alguien tiene que enseñar.
La expresión "los hombres son violadores en potencia" lo dice todo y a la vez no dice nada. Es un eslogan pegadizo y vacío de significado que se puede llenar con cualquier cosa y que se arriesga a ser interpretado, si se suelta de forma descontextualizada en un medio o ante el receptor inadecuado, como una apelación esencialista en la que se defiende que hay una forma natural de ser "hombre" -la violencia- frente a otra forma natural de ser "mujer" -la ternura, los cuidados-. Ya sabéis, los hombres son de Marte y las mujeres blablablá. Y en medio de la refriega y la andanada que monta la machosfera cuando se siente insultada -pues vive y se crece gracias a los malentendidos- es muy difícil hacerse escuchar para matizar que los conceptos "hombre" y "mujer" son construcciones sociales y que el patriarcado ha modelado absolutamente todas las formas en las que nos relacionamos, vivimos, pensamos y hasta follamos. Y que lo que queremos decir es que existe algo llamado la cultura de la violación de la que participamos todos como sociedad, -la ciudadanía y las instituciones-, que justifica, condona y hasta alienta la violencia sexual contra las mujeres -pero también contra los menores de edad y otros hombres-. De ahí la importancia del matiz, de la pedagogía, de la discusión serena... hasta que te enteras del caso Pélicot y entonces toda esta discusión política y filosófica se transforma en pena e indignación mientras te consume esa terrible sensación de que vivimos un bucle eterno de violencia contra las mujeres en el que ya no caben los matices, solo la pura rabia.
Tras conocer los detalles de la tortura a la que fue sometida Gisèle Pélicot durante casi diez años por quien fue su marido y padre de sus tres hijos e hijas puedes sentir como a tus labios acude sin pensarlo la palabra "monstruo" para describir al torturador de Gisèle. La tentación de pensar a Dominique Pélicot como alguien monstruoso, un ser malvado y excepcional que se escapa de la norma social, que desborda los marcos racionales del comportamiento aceptado y aceptable -como Dennis Rader practicando con una cuerda cómo hacer nudos con los que asfixiar a sus víctimas mientras ve la televisión con su esposa una noche cualquiera-, es enorme. Es el cuento que nos contamos por la noche para irnos a dormir más tranquilas, es la mentira consoladora. Porque Dominique no actuó solo, otros ochenta y tres hombres acudieron durante casi diez años a violar a Gisèle mientras esta yacía inconsciente, con la mente ausente pero no el cuerpo, que se quejaba de dolor. Durante casi diez años ochenta y tres vecinos de Gisèle, de todas las edades, procedencias, niveles educativos y bagajes acudieron, al menos una vez, a casa de los Pélicot para violar a Gisèle siguiendo de manera escrupulosa y fiel las instrucciones de su torturador para no dejar pruebas de lo que le habían hecho a su víctima.
Durante casi diez años en un pueblo, Mazan, de a penas seis mil habitantes, estos ochenta y tres hombres construyeron una hermandad de solidaridad, una omertá de silencio tan potente que treinta y dos de ellos todavía no han sido identificados ni detenidos. Otros tres hombres más se negaron a participar pero ninguno de ellos levantó la voz de alarma y con su silencio dejaron que el horror y las torturas a Gisèle continuaran. En un pueblo de seis mil personas no puede haber ochenta y seis monstruos. Ni Dominique ni los ochenta y cinco hombres restantes son, por tanto, la excepción, sino que son la norma.
Desde Zeus adoptando la forma de un toro para violar a Europa hasta el beso forzado a Jennifer Hermoso podemos trazar una línea clara que muestra a la perfección cómo hemos construido una sociedad que ha dado forma a una cultura que alienta y entiende que los hombres tienen derecho a acceder al cuerpo de las mujeres como y cuando quieran, y donde el deseo, la mirada y la voluntad masculina se anteponen e imponen a la mirada, el deseo y la voluntad de las mujeres. Esta construcción cultural es la que explica, por ejemplo, los feminicidios de Ciudad Juárez o los abusos de la Iglesia Católica a menores tolerados y silenciados durante décadas, o los crímenes de honor o la obsesión por la virginidad femenina y el body count o la existencia de la(s) Manada(s) o el burka... pero sobre todo explica la indiferencia que, como sociedad, mostramos ante la violencia naturalizada y cotidiana que sufren las mujeres.
Si nos damos un paseo por los periódicos nacionales solamente en esta segunda semana de septiembre nos encontramos con siete empresarios murcianos que prostituyeron a menores vulnerables y que van a librarse de la cárcel pagando indemnizaciones ridículas a sus víctimas, con un tipo que le ha pegado fuego a su novia en Vigo del que hemos sabido también que tuvo una pareja que supuestamente se suicidó de un disparo en la cabeza a pesar de que la única persona que tenía acceso a las armas de fuego fuera el ahora detenido, mientras que otro hombre le ha amputado la mano a su esposa en Cataluña y se ha dado a la fuga, que la mujer cuya desaparción su esposo falsamente había denunciado fue hallada muerta en un zulo de su propio hogar y que al fin se va a investigar como un feminicidio la muerte de Ana Buza, de 19 años, después de que su familia peleara durante años denunciando que la investigación se había hecho de forma chapucera y prejuiciosa. Todo esto ha ocurrido en una semana y solo en España. Y no pasa nada, estas noticias no abren los noticiarios, ni nos quitan el sueño, ni hay guardias armados protegiendo a las mujeres por la calle, ni se decretan medidas extraordinarias, ni se abren comisiones de investigación, ni se hacen ya casi comparecencias institucionales.
Y es esta cultura, este pensamiento hegemónico -que no necesariamente mayoritario- lo que el feminismo ha venido a destruir y a abolir, y no a los hombres, como la propaganda ridícula de la manosfera y la reacción nos quieren vender. Por eso es importante que evitemos caer en la trampa de ciertos debates bizantinos alimentados por quienes les interesa que el feminismo y el discurso político queden caricaturizados como una guerra entre los sexos, como una pelea entre hombres y mujeres. Pero al mismo tiempo debemos y tenemos que exigir al conjunto de los hombres que den un paso al frente y comiencen a denunciar una cultura que les privilegia y que da coartada y aliento a los Dominique Pelicot que habitan este mundo, y tienen que hacerlo para que los ochenta y seis hombres de Mazan dejen de ser la norma y se conviertan en la vergonzosa excepción.
¿Y si el 'problema' de la inmigración del CIS fuera humanitario?
Articulo de Lucila Rodríguez-Alarcón, Público, 20 de septiembre de 2024.
Foto: Europa Press, Público, 20 de septiembre de 2023.
Si el 3 de septiembre me hubieran preguntado que cuáles son los problemas de España, quizás habría mencionado la migración. No porque me parezca que los migrantes son un problema para nuestro país, sino porque creo firmemente que el discurso de odio y la desinformación, sumados a las medidas inhumanas que nuestro gobierno está poniendo en marcha para enfrentarse a los flujos migratorios, son un enorme problema. La desafección social que se está generando es un enorme problema también, trascendiendo el hecho mismo de la migración.
La pregunta que el CIS no permite responder es cuánta gente hay como yo, horrorizada con el control migratorio y el discurso del odio, que haya situado la migración como uno de los tres primeros problemas de nuestro país.
La propia encuesta del CIS da algunas pistas que no se pueden obviar. Más del 70% de las personas encuestadas declaran estar muy o bastante preocupadas por las desigualdades mundiales entre países ricos y pobres, que la mayoría estiman que se han incrementado en los últimos años. También se sitúa en torno al 70% las personas muy o bastante preocupadas por la guerra de Ucrania y la guerra de Oriente Medio, que sería la de Gaza. Estos datos no evocan que entre los encuestados haya un desinterés humanitario, sino más bien lo contrario. Hablan de unas personas que se sitúan en un contexto internacional que perciben como preocupante pese a que a ellos no les afecta. Y así lo refleja la pregunta relativa: ¿Y cuál es el problema que a usted personalmente, le afecta más? Donde la migración cae al quinto puesto muy por detrás de la economía, el paro, la sanidad o la vivienda.
Por otro lado, el orden de las preguntas también podría haber influido en las respuestas a la pregunta principal -que era libre- sobre los problemas. Así lo explicaba el politólogo Alejandro Solís a Publico. Las preguntas sobre las desigualdades y otra pregunta adicional que vincula desigualdad con inmigración están antes de la pregunta estrella: "¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?". El subconsciente de las encuestadas ya está marcado y predeterminado y posicionará a la inmigración en un espacio mayor de lo que lo haría si la pregunta sobre el problema hubiese sido la primera.
La migración es el trampantojo del debate público. Nada más publicarse el CIS una horda de comentaristas, sin haber leído más que los titulares, se lanzaron a abrir una línea discursiva sobre una presunción negativa de un resultado mal analizado. Todo es plano en el debate sobre las migraciones, cuando se trata de un tema multidimensional y transversal. Lo que nos enseñan no es la realidad, lo que se debate muchas veces no existe.
En el año 2016 la Fundación porCausa llevó a cabo un test de asociación implícita, basado en los desarrollados por la Universidad de Harvard, con el fin de determinar si la migración era percibida de forma subconsciente como algo malo. Este test completaba de forma cualitativa una encuesta cuantitativa que habíamos realizado con Metroscopia, en el que más del 80% de las personas había declarado que apoyaban la migración y simpatizaban con los migrantes -¡que tiempos aquellos! El resultado del test de subconsciente fue que más del 80% de las personas que participaron en él, relacionaban la migración con el concepto de malo. Dentro de ese 80% había personas del equipo y del entorno de la Fundación, para las que "malo" venía asociado a la gestión migratoria y no al migrante ni al movimiento migratorio. Este podría haber sido perfectamente el caso de los datos del CIS. Ahí el debate entonces debería de ser si la política de migraciones de España debe seguir siendo gestionada prioritariamente por el Ministerio del Interior, como si se tratase de un problema de seguridad nacional, pese a no contar con el respaldo de la población española. Quizás el CIS nos está explicando que estamos cambiando, que existe un resurgir de lo social, que las personas estamos hartas de odio y mentiras, que queremos una sociedad más justa, más igualitaria. Es posible que estemos diciendo basta ya de usar nuestro dinero para crear tanta muerte innecesaria.
Mi percepción personal e intransferible es que los datos del CIS son positivos. Creo que reflejan un cambio de tendencia que desde la Fundación estamos percibiendo en la acogida de nuestros materiales y nuestros trabajos y en el crecimiento de nuestra comunidad. Cada vez somos más las personas que confiamos en que haya un cambio de deriva y trabajamos para que así sea. Porque al final, el bien común es la base del bien individual, y las sociedades igualitarias son las más prósperas. Y eso no tiene color político, aunque las tertulias se empeñen en decir lo contrario.
martes, 10 de septiembre de 2024
sábado, 8 de junio de 2024
DÍA MUNDIAL DE LOS OCÉANOS, 8 de junio de 2024
martes, 21 de mayo de 2024
jueves, 16 de mayo de 2024
CELEBRADA LA ASAMBLEA ANUAL DEL CEESCYL EN SORIA
El Palacio de la Audiencia de la ciudad de Soria acogió el desarrollo de este evento anual donde tras la inauguración a cargo de Dª. Ana Mª Romero Rupérez (Concejala delegada del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Soria), se presentaron la memoria de actividades y económica del Colegio correspondientes al año 2023 y los planes de trabajo y presupuesto del 2024 junto con otros asuntos a someter a la aprobación de la Asamblea.
Además, las personas asistentes (tanto de manera presencial como a través de conexión on line) compartieron sus necesidades, intereses e inquietudes y trasladaron interesantes propuestas para mejorar la situación de los profesionales de la Educación Social en esa provincia y de la comunidad en general.
Desde la Junta de Gobierno del CEESCYL agradecemos el interés y la implicación de las educadoras y los educadores sociales que participaron en esta Asamblea y de las compañeras de Soria que han ayudado en la organización de la misma.
También queremos agradecer al Ayuntamiento de Soria la colaboración prestada con la cesión del espacio para el desarrollo de la actividad.
Información: Colegio de Educadores y Educadoras Sociales de Castilla y León.
lunes, 22 de abril de 2024
La Educación Social también es Educación para la Paz
Dicen
que una imagen vale más que mil palabras, yo diría que "A Palestinian
Woman Embraces the Body of Her Niece" (Una mujer palestina abraza el
cuerpo de su sobrina), del fotoperiodista palestino Mohammed Salem para la
agencia Reuters, fue galardonada
como Foto del Año 2024, tendría que valer para parar una masacre total de un pueblo. El propio
Salem describe esta imagen como un "momento poderoso y triste que resume
el sentido más amplio de lo que estaba sucediendo en la Franja de
Gaza".
La
fotografía muestra a Inaas Abu Maamar, de 36 años, acunando el cuerpo inerte de
su sobrina Sally, de 5 años, quien murió junto a su madre y su hermana cuando un misil israelí impactó su casa en Gaza.
World Press Photo, fundada en 1955, es
una organización independiente sin ánimo de lucro con sede en Ámsterdam,
conocida por organizar el mayor y más prestigioso concurso anual
de fotografía de prensa.
La foto de Mohammed Salem recorrió el mundo en muy poco
tiempo, apareciendo en todos los medios de comunicación, y produjo un efecto de
concienciación sobre las acciones devastadoras de todas las guerras
existentes en el mundo, pero el fotógrafo puso el objetivo sobre su pueblo,
Palestina.
En el libro “El Código Deontológico de la Educación Social, una visión desde la práctica profesional”, dice que la Educación Social se apoya en la dignidad de los seres humanos y que tiene como visión el respeto de los Derechos Humanos contemplando un horizonte de valores de mayor justicia social, igualdad, libertad y responsabilidad, implicándose los y las profesionales en un trabajo que debe generar cambios ante las injusticias sociales con el ideal de mejorar la calidad de vida human y social de las personas. Desde aquí podemos llegar a que la Educación para la Paz es una intervención socioeducativa que se desarrolla en la llamada Escuela Nueva a partir de la primera Guerra Mundial, y se concibe a partir de la Segunda Guerra Mundial y del nacimiento de la Naciones Unidas en un desarrollo de contenidos relacionados con el respeto a los Derechos Humanos. La Educación Social desarrolla valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que fomentar la Paz y el respeto a los Derechos Humanos, a través del desarrollo de diversas habilidades para las que se utilizan herramientas, estrategias y metodologías adecuadas a todas las edades y colectivos.
Desde la Educación Social se desarrolla la participación con capacidad crítica y de reflexión, ser capaces de aportar alternativas a los conflictos bélicos, incluso prevenir las situaciones violentas fomentando una cultura por las Paz.
“La Educación es la mejor arma para la Paz”.María Montessori
Samuel N.P.
lunes, 29 de enero de 2024
El mundo viral de un Educador Social desde un tanque “Leopard” a vista de los drones de última generación y la superpotencia de Estados Unidos.
Dibujo de Ron Coob, del libro ¿Qué es eso de la ecología?
Mañana es 30 de enero, se celebrará el DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA, una jornada educativa no gubernamental, fundada en España en 1964 por el poeta, educador y pacifista mallorquín Llorenç Vidal. Ese mismo día se recuerda el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi (1869-1948), un líder pacifista que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia, por ello fue asesinado, por defender esas ideas.
La guerra de
Ucrania cumplirá el 24 de febrero dos años, en la franja de Gaza hay un
exterminio del, pueblo Palestino a las miradas de todo occidente, en otros
puntos del mundo ya llevan décadas en conflicto, lugares donde la población
civil es masacrada sin ningún tipo de remordimiento por aquellos que no les
importa matar o los que no matan, pero mandan hacerlo.
Sabemos que algo es
“viral” cuando se difunde de forma multitudinaria a través de los medios de
comunicación, en lo que se incluyen las redes sociales de internet. Los
contenidos pueden ser diversos, pero en estos días hay quien tiene el interés
de fomentar el carro de combate “Leopard II”, sí, es dos, ya que el uno, ya en
desuso, fue el principal tanque alemán utilizado en las diversas guerras desde
1970. El “Leopard II” ya estuvo presente en la guerra de Afganistán, Siria y en
Kosovo, ahora se quiere introducir en Ucrania. Los “lobbies” de la guerra ya se
han puesto a trabajar en el Parlamento Europeo, es necesario aprobar y decidir
que este armamento intervenga contra la invasión rusa en Ucrania, así seguir
destruyendo y ganando dinero. Dicen que el coste de un tanque “Leopard II” anda
por los 11 millones de euros, imaginarse lo que se podría hacer para poder
mejora la calidad de vida de las personas y del planeta. Pero su difusión es
tan viral que algunas empresas ya están pensando en poder sacar una copia al
mercado como montaje a piezas para coleccionistas, con su fascículo cada
semana, y así todo, como dice el refrán “no hay mal que por bien no
venga”.
Mientras nuestra
clase política sigue debatiendo en Europa, tanques sí o tanques no, en lugar de
buscar estrategias y soluciones que consigan acabar con todas las guerras,
incluida la de Ucrania, ellos y ellas se siguen enzarzando en una lucha interna
para ver quién da más. En otros lugares del mundo, las “ovejas negras del
rebaño”, es decir, esos y esas que también cuentan, que desde su lucha
particular o en colectivos pacifistas, se mueven para conseguir un mundo sin
violencia.
Como Educador
Social me subo a un carro de combate “Leopardo II” y entre mi macuto de campaña
me llevo algunos libros, el de John Paul Lederach de 1983 “Educar para la paz”
como base para una pedagogía pacifista, también “El libro de la paz” de Bernard
Benson o “El niño con el pijama de rayas” de John Boyne. Para pasar mis ratos
libres incorporo alguna peli como “Crescendo” de Dror Zahavi, en que el famoso director de orquesta Eduard Sporck
acepta el trabajo de crear una orquesta juvenil israelí-palestina, además “El
gran dictador” de Charles Chaplin o la “Lista de Schindler” de Steven
Spielberg. Para los momentos de la noche me dejo llevar por “Imagine” de John
Lennon y sobre el techo del tanque coloco la fotografía de “La niña del napalm”
de Nick Ut, sobre las atrocidades de la guerra del Vietnam.
No puedo olvidarme de la linterna, una cantimplora, la brújula, una agenda y mi
colección de lapiceros de colores, además una docena de palomas para soltarlas
en el momento de disparar.
Cuando
manejo el láser por la noche del “Leopard II”, intento no pensar en el
“enemigo”, esa palabra tan envenenada que nos hacen creer, más bien pienso en
el trabajo que se tendría que hacer desde la educación y no se hace, “educar”,
en y para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la
paz y la no violencia.
No
dejar atrás lo que dijo Gandhi: “No hay camino para la PAZ, la PAZ es el
camino”.