
Claro que el obispo de Alcalá de Henares ha “meado fuera del tiesto”, que tiene que ver la violencia de género con estar casado o casada de una manera u otra, vivir en pareja, o formar una familia de las mil formas existentes. No será que los matrimonios por la iglesia católica que emplea la frase “hasta que la muerte os separe”, se lleva hasta las máximas consecuencias y se aguanta lo inaguantable por parte de las mujeres.
Lo que no sabe el señor obispo es que la violencia es el arma por excelencia del patriarcado. Que la violencia ejercida contra las mujeres por el mero hecho de serlo, es una violencia ejercida para controlar, es un signo de puro machismo. Recordar que la violencia que sufren las mujeres, tiene sus raíces en la discriminación histórica y la ausencia de derechos que éstas han sufrido y continúan sufriendo en todos los lugares del mundo, incluido en la propia Iglesia Católica.
Samuel N.P
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