
Como colofón, el pintor lacianiego Manuel Sierra esbozó y dirigió un mural colectivo en la calle Ramón y Cajal. La idea es tirar a los contenedores del reciclaje, el azul y el amarillo, todo aquello que oprime a las mujeres (y también a los hombres, aunque se sientan libres porque pueden decidir ir de putas ).
La idea de una pierna, calzada con zapato de tacón alto, puntiagudo, y encadenada a todos esos objetos oprimentes es muy gráfica. Es curioso que el estereotipo de mujer esclava de las ataduras del machismo está muy claro. Se visualiza con mucha facilidad. Las mujeres, durante muchas décadas, por no decir siglos, se han ocupado de ir desenmascarando los mecanismos de poder y sumisión del patriarcado. El feminismo, mal que pese, es un movimiento social que no se ha cobrado ninguna víctima. El machismo lleva ya 56 mujeres muertas en lo que va de año en España.
Es llamativo que salvo un dedo encendido con una luz roja, que simboliza un falo, y una pastilla de Viagra, no hay una imagen que represente a los hombres en el momento actual dentro de ese cuadro de opresiones a reciclar. ¿Tan a gusto están en el papel heredado?
Artículo de Ana Gaitero, Diario de León, 16 de octubre de 2010
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