
Lo que más destacaría en este retrato es la manera sencilla y discreta en que su autora se acercó al personaje, sin ningún tipo de artificio. En este medio plano, de luz suave y lateral, ha conseguido captar en los ojos de Aisha todo su sufrimiento y valentía, pero sobre todo transmite la dignidad de la mujer afgana, que tanto tiempo se nos ha mostrado oculta tras un burka y no le ha importado a la protagonista contar al mundo lo que le ha pasado, sin ningún tipo de culpa, de miedo ni vergüenza, porque no ha cometido ningún delito. El mensaje es rotundo: las víctimas no son culpables.
Fotografías como esta siempre suscitan debates acerca de la conveniencia o no de su publicación. Pero las imágenes que informan, cuentan y sobre todo llegan a la opinión pública, contribuyen en mi opinión de forma decisiva a denunciar la violencia machista y a luchar contra ella. “Prefiero mostrar a mis lectores la crueldad de los talibanes que contribuir a que la ignoren” dijo en su momento Richard Stengel, editor de TIME, afirmación que suscribo.
Fotografía de Jodi Bieber (Institute for Artist Management/Goodman Gallery para Time magazine).
Fotografías como esta siempre suscitan debates acerca de la conveniencia o no de su publicación. Pero las imágenes que informan, cuentan y sobre todo llegan a la opinión pública, contribuyen en mi opinión de forma decisiva a denunciar la violencia machista y a luchar contra ella. “Prefiero mostrar a mis lectores la crueldad de los talibanes que contribuir a que la ignoren” dijo en su momento Richard Stengel, editor de TIME, afirmación que suscribo.
Fotografía de Jodi Bieber (Institute for Artist Management/Goodman Gallery para Time magazine).
Artículo de Marisa Flórez, El País, 11 de febrero de 2011
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